jueves, 5 de mayo de 2022

La Bailaora (Cecilio Olivero Muñoz)

 


Ella está colocando unas gomas para hacer más flexible los zapatos para taconear. Vivimos en Santa Cruz, barrio sevillano por excelencia. Ha cosido las gomas a los zapatos de tacón con hilo grueso. Ahora, cuando baile con su traje de gitana, puede torcer los tacones. 


Nunca se ha visto ni en Andalucía ni en toda España una bailaora como ella. Obnubila verla bailar. A mí cuando levanta los volantes del vestido me pone cachondo. Sí, me excita mucho. Las mujeres andaluzas son especiales, y más si son bailaoras como la mía. Se pone todos los adornos de gitana, su peineta, sus pendientes a juego, esos labios pintados, parece una Mona Lisa flamenca. Cuando más fantaseo es cuando baila, me pone a cien. A ella le gusta provocar. Levanta sus volantes mientras que los palmeros, los tocaores y el cantaor se embelesan con su arte, yo cuando la veo bailar con esa gracia, me lavo y hago el amor con ella. Es una bailaora con tanto arte que despierta deseo en los hombres, y en algunas mujeres. Se pinta la raya con un lápiz de ojos como una Cleopatra. 


Para mi no hay otra igual. Es la mejor bailaora, y aunque provoque arremangándose las enaguas de su vestido de gitana ella es solo mía. Muchos han tratado de llevársela a la cama, pero ella les dice: —Cuidadito que tengo marío’. Y espanta a los moscones. Es buena en el baile, pero su talento posee sensualidad y provocación, ¿acaso no es el arte flamenco una pena apuñalada por la alegría de todo el cuadro flamenco? Ser flamenco es disfrazar las penas con la pureza del cante. Lo mejor de todo es cuando se arremanga el vestido y con sus tacones taconea al compás por bulerías, por tangos y soleares clavas’.

viernes, 15 de abril de 2022

El Suicidio es de cobardes (Cecilio Olivero Muñoz)

 


¿Quién no ha pensado alguna vez

en el suicidio?

Un tópico: el suicidio es de cobardes.

Paso los dedos por el polvo

del ataúd de mis muertos.

Dejo un rastro que contiene una pregunta:

¿Es fácil morirse?

Que se lo digan al Hemingway padre

y que sea el hijo quien conteste.

Tengo al menos tres muertos

entre familia y conocidos

que se precipitaron al tren.

Hay que ser valiente para eso.

¿Alguien ha visto cómo pasa un tren

a pocos metros de distancia?

Hay una violencia entre el acero

y la velocidad monstruosa.

Hay que tener huevos para eso.

O enfrentarse al mar como Alfonsina.

Chet Baker se tiró desde la ventana

de un hotel en Amsterdam.

Silvia Plath tuvo una muerte dulce.

El gas del horno de una cocina.

Todo eso bien lo conocemos.

Reinaldo Arenas murió con barbitúricos.

La muerte tiene una efigie

que sólo ve el que está destinado a la muerte.

Algunos se suicidan porque no quieren

ser viejos octogenarios.

Como es el caso de Gabriel Ferrater.

Yo lo intenté a mis veintisiete años.

Es evidente que fracasé.

Me tomé unos cuantos blísters

de medicación psiquiátrica.

Nadie se imagina lo que es estar enfermo,

enfermo psíquico.

Pero las gomas que te introducen por las fosas

nasales es algo peor que dejarse morir.

Pero cuando expulsas las pastillas 

te vienen unas ganas locas de vivir.

Si yo me suicidara mi madre se volvería loca.

Prefiero mi locura a la de mi madre.

Y mi padre, pobre de mi padre,

no ha hecho otra cosa más que sufrir.

Mis hermanos, les dejaría un vacío.

Cuando todo gire en tu contra

encomiéndate a los suicidas del mundo.

Cuando se sufre un día malo

puede ser que el siguiente también lo sea.

Pero la vida es efímera, ya se encargará

la naturaleza en darte una muerte sin prisas.

Cada día se muere y cada día se renace. 

Aférrate a algo, no mueras de inanición,

tampoco te tomes la vida muy a pecho.

Vivir es más duro que morir.

Pero ser un alma en pena

es una cárcel que te hace invisible,

mucho peor que estar presente.

Vive porque tienes algo a qué aferrarte.

También conozco la muerte

de los valientes. 

viernes, 8 de abril de 2022

Día del pueblo gitano-Gitanos de ayer y hoy-Cecilio Olivero Muñoz

 


En los años setenta se editó un disco memorable para todo rumbero que se precie. Eran tiempos de dictadura y gran parte de la raza gitana vivían como podía en chabolas y barracas. Por aquellos años se publicaron varios discos hoy descatalogados, uno de ellos se llamaba Los Gitanos de Hoy y eran rumbas flamencas con cierto regusto a los tangos típicos de los gitanos portugueses. Por aquella época se hacía una rumba muy distinta. Una rumba con guitarras, palmas y trompeta, y las letras eran muy diferentes. En esos años aparecieron los discos de Tony el Gitano, Los Rumberos Catalanes, El Pelos y los Marus, y un largo etcétera. 





Pero algo después a esa oleada de rumbas y tangos había ecos de gente como los Diamantes Morenos y también empezaban a salir discos más innovadores como Los Chichos, Los Chunguitos, todo un largo y variado repertorio gitano que se ejercía en bodas y festejos de gran repercusión. Comenzó la transición y todo ese compendio de virtuosos de la rumba logró llevar su música a las discotecas. Tanta era la gran difusión de esa variedad de grupos que se hizo cine y hombres rumberos como El Peret, Ramonet o El Paló llevaron desde los años setenta sus rumbas para luego estallara el boom con gente como Los Manolos, Gato Pérez, y un elenco de artistas que bajo la rumba la trasladaron a un ambiente festivo que llegó a las discotecas. Prueba de ello es la Gauche Divine en discotecas como Boccaccio, se barajaba y sonaba la rumba transcurrida en lo que el Grupo de intelectuales de Barcelona, desde Jaime Gil de Biedma a Carlos Barral, los hermanos Goytisolo bailaban por entonces la rumba de aquella época que abarcaba desde los años setenta hasta años más recientes. Recuerden a Los Rumba Tres y aquel Amics per sempre. Los Manolos por aquella época de olimpiadas y festividad Barcelonesa cantaban letras de The Beatles por Rumba. 


El escritor Juan Marsé escribió en Tardes con Teresa un elemento surgido de aquella época de extrarradio y de barrios marginales. Me refiero a Torre Baró, y el elemento era como personaje el protagonista, un charneguito al que llamaban El Pijo Aparte. Los que hayan leído la novela, llevada al cine como también El Amante Bilingüe sabrán de qué hablo. También enfocada en el sesgo charnego de la época de transición en España. Aunque Juan Marsé, pese a quienes pese, era el escritor por antonomasia de la Barcelona tanto de extrarradio, como de la Catalunya burguesa. También se habla en otras novelas de Marsé, como en las de Juan Goytisolo o Luis Goytisolo, incluso en la poesía del llamado grupo de Barcelona, de la Barcelona charnega que se hizo un hueco en la cultura catalana debido al deseo de trabajar y la generosidad de algunos empresarios de la época. 


La cultura tiene sus lazos de unión, hoy en día pueden encontrar esa música en Internet, por ejemplo en YouTube y Spotify. 






domingo, 13 de marzo de 2022

AMÉN (Cecilio Olivero Muñoz)



Como a todos en este mundo

a mí me llegará mi hora.

Eso será cuando Dios quiera,

pues Amén será así sea,

 si me quieren como difunto 

o no quieran que así sea.

Más grande es mi tentación,

tan grande como mi pena.

No puedo pedir conmiseración 

ni puedo ser quien yo era,

yo ya no suplico absolución,

ni lloro yo por cualquiera,

sólo llora mi corazón

por la muerte de quien yo quiera,

le digo al Señor Amén

  quiera Dios lo que Así sea. 


jueves, 10 de marzo de 2022

UN POBRE DON JUAN O UN TAL JUANILLO (Cecilio Olivero Muñoz)



A veces siento furor mañanero

otras veces siento que  maravillo,

aunque a veces no he sido sincero

me soporto quitándome el gusanillo.


Me usaron como si fuere un florero

e inusitado se bebieron mi carajillo,

pasé de haber ligado a ser liguero,

pues soy pobre aunque no pobrecillo.


A toda duda que aprieta pongo pero, 

ni de pardo hago yo el pardillo.

Me acomodo ante lo vacuidad del cero,


mejor una colorado que ciento amarillo,

a una buena mujer le pongo esmero.

Huyo de égloga, de disputa, del chascarrillo. 


A veces es amar chancho por chicharrillo,

O pesetero a lo Juan o a lo Juanillo. 

miércoles, 2 de marzo de 2022

Calladito estás más guapo-Por Cecilio Olivero Muñoz

 


No me gusta el enrevesado “Aullido”

de Allan Ginsberg.

Sin embargo me seduce la humildad 

y la frontera emocional de Linus Torvalds.

Yo no soy hipster, según las lumbreras

soy un garrulo de cornetín y carta certificada..

No tengo nada en contra de Ginsberg,

pero resulta newyorquinamente provinciano.

Un periodista de Telecinco,

la televisión de los casposos, confundió “beat”

con “Beach”,  o beatnik con surfista.

Es un horror para mí escribir por la mañana,

y aquellos que disciplinados viven con horario

de oficina ya son grandes enemigos del spanglish.

No tengo más remedio que usar Linux.

Me tocan las pelotas los mercaderes.

Free no significa gratis, dijo Richard Stallman,

sin embargo lo gratuito es un lujo

que llena de luz los ojos de mucha gente.

Alguien con estudios superiores

me diría —calladito estás más guapo.

Y puede que tengan razón.

Yo quisiera estar callado y que mis ojos

no fueran un aullido permanente.

Silicon Valley es un paraíso para Geeks 

o Nerds; los Loser y los outsiders 

viven apurando las babas del asco.

Quisiera saber programar un código HTML

y romper la esclavitud de los software privativos.

Mientras Julian Assange y Eduard Snowden estén cautivos

no tendré ganas de aprender a usar Python 3,

vas por la ciudad y te encuentras con un hipster

y éste te dice: —Calladito estás más guapo.

Vas a pesarte y te dicen: —Habla cuando te pregunten.

Y como los necios saben que no salgo a la calle

me pesan creyéndose adivinos de la telepática 

manera de crucificarte.

Te dicen: —Capplannetta, seguro que ya pesas 200kg.

Y se equivocan, se equivocan constantemente.

Peso mucho menos, porque calladito estoy más guapo. 

Pero mi peso no cotiza en bolsa,

ni paga aranceles en la migra.

No tengo Green Card pero soy ciudadano Schengen.

Quizá me convierta en un peso pesado

para la hidalguía chupando de una botella.

Jamás en un perro fronterizo,

odio señalar por el olfato.

Me digo:—Calladito estoy más guapo. 


viernes, 25 de febrero de 2022

Reseña Literaria-Por Juan A. Herdi



Remedios Zafra

«Frágiles»

Editorial Anagrama

Es evidente que la pandemia ha acentuado un malestar ya existente antes de que nos recluyeran en la más absoluta provisionalidad. La sociedad estaba cambiando, sí, las nuevas tecnologías aportaban otra forma de relacionarse y de estar en el mundo, el modelo económico y social mudaba por completo la vida colectiva e individual, nos topábamos de golpe con que el triunfalismo de un capitalismo aparentemente invicto, que se expandía bajo la bandera de la globalización, tenía los pies de plomo, pero podía y puede seguir haciendo daño, y de pronto la palabra malestar comenzó a poseer un nuevo sentido, con todas sus consecuencias, entre ellas un cuestionamiento de lo que somos como personas y como colectivo, porque, como señala Remedios Zafra, toda toma de conciencia deriva de un malestar. Un malestar que se vuelve un espejo donde reflejarnos y darnos cuenta de que algo no funciona en nuestras vidas.

De ahí, claro está, deriva también la conciencia de nuestra fragilidad. La situación durante estos dos últimos años nos ha mostrado bien a las claras que somos frágiles, con la percepción clarísima de todas las consecuencias de serlo, la asunción de los miedos y las incertidumbres, de las culpas y la mala conciencia. Ya el título del libro nos confronta a lo que somos, a lo que intuíamos que éramos y que la pandemia nos ha confirmado de un modo brutal y ha puesto en primera línea la consecuencia de este sistema en los últimos lustros, la mercantilización absoluta de la vida.

De esta fragilidad y de la asunción de la vida es de lo que nos habla Remedios Zafra en su libro «Frágiles». Científica titular del Instituto de Filosofía del CSIC, ha optado por una forma curiosa de reflexión, mediante cartas que dirige a una hipotética interlocutora y que se convierten en capsulas breves de descripción y meditación, evocación formal a Montesquieu o a Cadalso, que no se quedan en una visión descriptiva, sino que describen nuestras emociones, sentimientos y pasiones, campos de batalla actuales en la conformación de nuestras identidades colectivas y personales.

Las cartas analizan varios aspectos de esa relación yo-nosotros, de nuestra condición de seres trabajadores (seres productivos) pero también de seres creativos, con nuevas profesiones y condiciones que nos exigen nuevas asunciones de deberes, aunque sin haber cambiado esquemas añejos, con una precarización laboral y vital que entorpece el desarrollo como personas. Las cartas, agrupadas en cinco capítulos o ejes temáticos, requieren una lectura pausada, quienes las lean se sentirán sin duda interpelado al tener que incorporar los aspectos planteados a sí mismos. Porque las cartas logran eso, más que convencimientos argumentados, procuran planteamientos de vida, una puesta en común de aspectos intuidos que nos permiten pensar en la vida, en la de cada cual, pero también en lo colectivo.

Sin duda el libro apuntale al observador atento varios aspectos de la vida propia y de lo que la rodea, cabe que no se esté del todo de acuerdo con algunas de las apreciaciones, pero desde luego supondrá un puesta en orden de ideas y sentimientos que a cualquiera nos han rondado estos últimos años, lo que a todas luces vuelve necesaria la lectura del mismo.

martes, 22 de febrero de 2022

Reflexiones de una ondjundju-Escuchar para ayudar-Juliana Mbengono



Ya desde la primaria oía decir a los profesores que no prestamos atención a los demás y por eso repetimos las mismas preguntas y en los exámenes cometemos errores y faltas que se resolvieron en la clase.

Como en clase, en la vida. Hace unos meses hablé de la necesidad de no avergonzarnos por nuestras enfermedades para ayudar a otros. Hace pocas semanas aprendí de mala manera a escuchar y evitar estar enfadada con la gente a la que amo. Esta vez no fue precisamente por mí, sino por una persona muy cercana a la que ni siquiera sabía que quiero tanto como para desplomarme y detener mi mundo por ella.

Como dicen por ahí, no duele hasta que te toca. No es lo mismo cruzarse con un coche fúnebre que ir en un coche fúnebre para enterar a una persona a la que amabas. Igualmente, no es lo mismo cruzarse con un enfermo mental por la calle y darle por “loco”, “demente” o “trastornado” que ver a una persona a la que amas delirar, autolesionarse, tener miedo a voces y sombras que sólo ella ve y siente. Entonces, en este último caso, nos duelen como puñaladas y nos parecen insensibles y crueles las palabras “loca”, “demente”, “trastornado” en boca de cualquiera que intente hablar de la persona por la que estamos sufriendo. Sólo entonces nos molestamos en pensar y esforzarnos por tener presente que “está enfermo y con el cuidado y tratamiento adecuado se pondrá bien”. Nos decimos que no se sumará a la lista de quienes acaban retenidos en un psiquiátrico y nos resolvemos a no cansarnos de cuidarle ni mucho menos permitir que vaya delirando por la calle. Sólo entonces nos acordamos de la importancia de “hablar las cosas y no guardarlas”, “sonreír y preguntar a los demás por su situación”, “mostrar verdadero interés y estar prestos a ayudar en lo que haga falta”, porque cuando se desata una tormenta ya no podemos limitarnos a ayudar “en lo que podamos” hacemos todo lo posible para que amaine, incluso lo imposible, que no sería necesario si hubiésemos prevenido la tormenta.

Cuando le toca a un ser querido, una persona cercana, pasamos por tantas etapas, por tantos sentimientos, por tanto, miedo. No es fácil aceptar que una persona a la que amas podría vivir en las calles de Malabo comiendo de los vertederos, gritando sola o corriendo por nada y acurrucándose de miedo por no se sabe qué en alguna esquina. Antes, por lo menos en mi país, las enfermedades mentales se atribuían a la brujería y los espíritus; de hecho, los términos para referirse a las enfermedades mentales en fang, traducidos literalmente, son “estar enfermo del corazón” y “estar enfermo por haber obviado una prohibición o tabú”. Cómo verá el lector, ninguno se acerca bastante al problema real y así ocurre con los tratamientos en un país con un solo psiquiatra reconocido y otros pocos subestimados que se cuentan con los dedos de una mano.

Antes del brote que tuvo la persona de la que hablo, ya presentaba síntomas que debieron servirnos de alarma: aislamiento, repentinos cambios de humor y de actitud, divagaciones, digresiones en las conversaciones… y un largo etcétera. Creo que sabía que algo estaba yendo mal, porque intentó decírmelo, precisamente a mí, y yo que sé que trabaja demasiado, es perfeccionista y se obsesiona demasiado con las cosas me limité a decirle que bastaría con tomarse la vida con más calma para estar bien; no porque creyese al cien por cien que con eso sería suficiente, sino que estaba enfadada con la persona y realmente no tenía muchas

ganas de dirigirle la palabra esos días. Tampoco es que ella sea muy habladora, todo lo contrario, es muy callada, pero por cómo la veía, quizás con unos minutos de los que ahora la dedico, quizás en exceso, hubiésemos previsto un brote que nos costó más de una semana en vela con los corazones en vilo viéndola ser una persona completamente diferente, como si realmente necesitara un exorcismo.

Y así como esta experiencia ocurrió “de repente” en mi familia, en otras, “de repente”, la niña está embarazada, el niño se ha metido en una banda, el padre ha golpeado a la madre, la madre es alcohólica, el sobrino se ha suicidado y una larga lista de cosas que oímos a diario indiferentes como si tuviésemos un halo protector en nuestras vidas que aleja de los mismos problemas que afectan al resto de mortales.

sábado, 19 de febrero de 2022

Crónica sobre programa televisivo-Caminos del flamenco-Segundo programa-Por Cecilio Olivero Muñoz



CRÓNICA SOBRE PROGRAMA TELEVISIVO

CAMINOS DEL FLAMENCO (2º programa)


Los presentadores de Caminos del Flamenco, nuevo programa de TVE, son unos grandes artistas en lo suyo: el Flamenco. Se trata de Soleá Morente y Miguel Poveda. 


Su segunda propuesta nos invita a dar un paseo por la Barcelona flamenca. Nos ofrecen todo lo relativo a Barcelona en lo concerniente al Flamenco; desde el arte de Duquende y Chicuelo al Joan Manuel Serrat compositor, y la gran Rosalía, rememorando luego a Carmen Amaya, y todo con un ingrediente sonoro desde la Rumba Catalana de Peret hasta cantes como La Saeta del poema de Antonio Machado y con la música de Joan Manuel Serrat, que recita los primeros versos del poema y sigue cantando Miguel Poveda maravillosamente. Miguel le muestra su ciudad natal (Badalona) a Soleá Morente. Miguel hace una entrevista al maestro Joan Manuel Serrat y a Rosalía, que emanan su sencillez y cuentan su pasión por el Flamenco desde su niñez.


 Soleá entrevista a Duquende y a Chicuelo, respondiendo así en una divertida entrevista en la que sus dos personajes entrevistados derraman simpatía y cercanía.


Se habla también de la rumba catalana. Nacidos en el barrio de Gracia y el Raval, creada por los gitanos catalanes de estas barriadas populares barcelonesas, se muestra al ritmo de rumba el grupo Arrels de Gracia (Raíces de Gracia) con una rumba llamada La Moto, donde esencialmente se toca rumba catalana con el estilo ventilador creado por Antonio González (Pescailla) y también el rey de la rumba, Peret. 





Aunque no sólo se muestra cante, estilo y entrevistas, también podemos ver baile contemporáneo flamenco. Se muestra el atractivo de casi toda la Barcelona monumental y emblemática. También entrevistan los dos presentadores al fabuloso pianista Chano Domínguez y también a Carlos Benavent, uno en el piano y Carlos en el bajo. Han acompañado a varios artistas, desde Paco de Lucía hasta el mismísimo Camarón de la Isla. Sin duda, es un programa necesario en ese hueco televisivo, donde tan poco frecuente es el flamenco, con programas de calidad. Aunque en Andalucía sea más habitual, ya que es la cuna del Flamenco, y donde hay un programa de grandes artistas noveles como es Tierra de Talentos. También hay recitales de cante flamenco, aunque en ese rincón de España es más una tradición habitual y originaria. 


Pero volviendo al programa Caminos del Flamenco, hacen todo un paseo por plazas y calles de la Barcelona como lo es el Pueblo Español, situado en Montjuic. También se habla del local JazzSí, donde han actuado grandes del Flamenco como el maestro Enrique Morente, y muchos otros artistas tanto del flamenco como del mundo del Jazz. Miguel Poveda hace alarde de su talento cantándole a bailaores barceloneses. 


El programa dedicado a la Barcelona Flamenca es el segundo, ya hablaremos del primero, con mucha miga, ya que tiene como escenario Cádiz, y se sabe lo importante que es Cádiz para el Flamenco y su folclore de carnavales.  Escuchen Flamenco, una música con alma propia y con ángel icónico. 

sábado, 12 de febrero de 2022

Nostalgias de un emigrante-Para los pobres no hay domingos-Antonio Miguel Oliveros Quiroga


NOSTALGIAS DE UN EMIGRANTE


PARA LOS POBRES NO HAY DOMINGOS

Por Antonio Miguel Oliveros Quiroga 


Cada domingo, al primer toque de campana para la misa de las doce, veía pasar por delante de su puerta a Manolito vestido con sus mejores ropas, los zapatos brillantes y calcetines hasta la rodillas, cogido de la mano de su madre, una mujer entrada en carnes vestida con un traje de chaqueta, zapatos de medio tacón, velo por los hombros, misal y el rosario en la mano derecha, a su lado el marido con traje y corbata, bigote bien recortado y el pelo engominado con la raya al lado (que parecía hecha con un tira líneas); era concejal del ayuntamiento y derrochaba sonrisas con todos los que se cruzaban. La pregunta que le hacía siempre el hombre era la misma... ¿Joselito tú no vas a misa? ¡No sé... se lo preguntaré a mi madre! El concejal dirigiéndose a su mujer decía... ¡Estos rojos son todos ateos! 

Joselito se calla y mira a su madre que, después de estar toda la semana trabajando fuera, tiene toda la casa para sacarla adelante y aún le quedará tiempo para ir en casa de la vecina a leerle la carta, que su hijo le ha mandado desde el extranjero donde se fue buscando trabajo. El niño a veces entraba y le preguntaba, otras veces no se atrevía al verla tan atareada y prefería no ir a misa. 

¡Joselito!… ¿Por qué no vas a misa, acaso no crees en Dios? --Creer sí creo, pero no creo lo que dice el cura, porque dice que todos somos hijos de Dios e iguales para él y no es verdad, porque si fuera así no existirían guerras, hambres, ni enfermedades incurables, si existiera un Dios todo poderoso no permitiría que unos pocos lo tuviesen todo y otros nada, que los pobres muriesen de frio, mientras los ricos abusan de su opulencia.

¡Creo que si hubiese un Dios como ellos predican, la justicia sería igual para todos y las desgracias no serían siempre para los mismos! –Yo creo en las personas sinceras y honradas, en quien ayuda al que lo necesita sin pedir nada a cambio, en quien ofrece su amistad con un apretón de mano y en los que van de frente sin menospreciar a nadie.


Cuando su madre lo arreglaba para asistir a misa algunas veces, siempre iba solo y con el encargo que al salir visitara a su abuela y a continuación buscara a su padre para volver con él a la hora de comer al mediodía. En las iglesias los primeros bancos se reservaban a las autoridades, "fuerzas vivas", después el resto de asistentes y los niños, que debían estar en un sitio visible donde el maestro los pudiese ver y así evitar el castigo de los lunes, que consistía en escribir cien veces "no faltare a misa los domingos y fiesta de guardar". 

A la salida tenía que cumplir el encargo de su madre y después de visitar a su abuela, se ponía a buscar a su padre por las diferentes tabernas a las que solía ir, y al pasar por el bar/restaurante donde se reunían los más pudientes, para tomar el vermut con sus familias volvía a ver a Manolito con sus padres y gente de su círculo sentados en la terraza. El olor que salía por la ventana de la cocina o la puerta del establecimiento daba una idea de los manjares que allí se cocinaban y procuraba aminorar el paso para deleitarse del aroma más tiempo, pues en los locales que frecuentaba su padre aun teniendo buena cocina, las tapas eran distintas.

Una vez que encontraba a su padre lo habitual era que le diera un "buchito" de lo estuviese bebiendo y le diera a comer la "tapa" antes de mandarle que se fuera a casa con el recado para su madre de que él ya iría y no lo esperasen para comer. Él nunca vio a sus padres salir de paseo juntos, no recuerda haberlos visto cogidos del brazo o darse un beso, aunque esto en su casa era habitual, tampoco él recibía muchos besos. 





En las viviendas también se notaba la diferencia con lo “ricos” ellos vivían en la calle principal en grandes casas y mejores servicios, normalmente eran de dos plantas con pozo y patio propio, daban a dos calles con las cuadras en la parte trasera con entrada y salida de ellas. 

El cura, el juez, el mando con mayor graduación de la guardia civil, el alcalde, el secretario del ayuntamiento, el médico y los caciques, eran la “clase alta”. Eran los más pudientes, comerciantes, hosteleros, cargos políticos de la época que marcaban la actividad del pueblo.

Los pequeños comerciantes, ganaderos, agricultores con pequeñas propiedades y autónomos la “clase media”, el resto de los habitantes la “clase baja” y los pobres de solemnidad, para los que se reservaban todos los males que pasaban por el pueblo, desde las enfermedades, hasta los delitos que los civiles no daban con el verdadero culpable y que a base de palos confesaban hasta de haber provocado el mal tiempo. Tenían unas viviendas humildes y pequeñas, de una sola planta a veces con el suelo de tierra endurecido con boñiga de vaca en las habitaciones, algunas tenían la cuadra en el fondo de la casa y los animales tenían que atravesar por medio, que era lo único solado con losas o cemento. 

No tenían ni los más mínimos servicios, apenas luz eléctrica, el agua la tenían que coger del pozo o la fuente pública más cercana y eran los que dependían de que algún pudiente o terrateniente le diera empleo, para ganar un jornal y mantener a sus familias.

Pero entre los pobres también existían diferencias y algunas familias eran aún más pobres con viviendas muchas veces compartidas con los propios animales y con precarias condiciones higiénicas, normalmente familias numerosas que dormían todos en la misma habitación. 

Pasaron muchos años para que estas situaciones fueran mejorando, disponer de luz eléctrica y agua corriente en las casas supuso uno de los logros con más repercusión, se alcantarillaron las calles y con ello en las viviendas se acondicionaron los aseos y pavimentaron las viviendas, la mecanización en los trabajos fue haciendo que los animales fueran sacados de las casas. La obligación por parte de los empresarios de hacer contratos de trabajo y dar de alta en la seguridad social a los empleados, el acceso a la sanidad pública, supuso la mejora sanitaria para las familias menos pudientes y que antes solo estaba al alcance de los que podían pagarla o endeudarse para poder salvar al enfermo.